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Macarena Arroyo: «Hay personas que cobran la ayuda del Estado y viven del narcotráfico»

La Fiscal Antidroga del Campo de Gibraltar asegura que cuando llegó al cargo «se habían rebasado todos los límites»

Macarena Arroyo asumió la Fiscalía Antidroga del Campo de Gibraltar en diciembre de 2017, cuando el narcotráfico causaba estragos en esta comarca gaditana y se había perdido el principio de autoridad. Ha logrado que los hermanos Tejón, «Los Castañitas», vuelvan a prisión tras recurrir una controvertida decisión judicial.

- ¿Cómo estaba la situación cuando asumió esta responsabilidad, hace ahora dos años?

- Habíamos llegado a una situación límite. Había bastante droga y se habían rebasado todas las fronteras. Hubo un punto de inflexión en el que parecía que el Estado de Derecho se había fragmentado porque la agresividad de los narcotraficantes había aumentado y se producían atentados contra los agentes de la autoridad.

- ¿Se podría haber llegado a la escalada de violencia que vive la Costa del Sol?

- El temor existía. Se podía haber llegado a más. De hecho hubo bastantes tiroteos en el Campo de Gibraltar y se estaban interviniendo armas.

- ¿El Plan Especial de Seguridad para el Campo de Gibraltar ha supuesto un antes y un después?

- Se ha hecho una labor bastante importante, un buen trabajo de campo y un gran esfuerzo. El Gobierno se ha volcado a la hora de atacar este problema porque, insisto, la situación en el Campo de Gibraltar era muy grave. Por tanto, se puede decir que ha supuesto un antes y un después, al menos para restablecer el Estado de Derecho, tanto a nivel policial como judicial. Se ha hecho un gran esfuerzo creando nuevos juzgados en La Línea, Algeciras y San Roque, lo que denota el intento de auxilio. No obstante, es cierto que hay juzgados que siguen siendo mixtos, por lo que ese volumen de trabajo dificulta las cosas.

- ¿Haría falta un juzgado especializado en narcotráfico?

- Más que un juzgado especializado sería importante separar las jurisdicciones, es decir, lo civil de lo penal, porque un juzgado específico supondría que todo confluyera en el mismo y terminará colapsando.

- La presión policial ha sido tremenda y muy eficaz, pero, ¿ha ido a la par que el sistema judicial?

- Con los nuevos juzgados se ha hecho un primer esfuerzo pero lógicamente es necesaria una modificación de la Ley de Enjuiciamiento Criminal y un mayor refuerzo en los juzgados. Hay macro-causas con hasta 60 detenidos. En esa situación, ese juzgado se colapsa.

- ¿En qué debe cambiar la Ley de Enjuiciamiento Criminal?

- Habría que agilizarla. No sólo en la estigmatización de los plazos sino también de escritos, recursos o situaciones que provocan dilaciones. Hay que evitar que los procedimientos se dilaten.

- ¿Está habiendo muchas dilaciones?

- Cuando un procedimiento conlleva no sólo la aprehensión de la droga sino también la investigación de un delito de blanqueo de capitales, son muchas las diligencias a practicar. Eso sí puede producir una dilatación. A ello se unen los sucesivos recursos que se plantean. Para una justicia justa, rápida y, para no alargar el sufrimiento y la incertidumbre de quienes están siendo investigados, lo ideal es llevar una mayor celeridad en los procedimientos. Eso se resuelve inyectando más medios y más refuerzos, algo que el Gobierno inicialmente está haciendo. En el Campo de Gibraltar y en la Fiscalía de Cádiz se han creado bastantes plazas de fiscales. El fiscal de Algeciras ha reforzado la Sección Antidroga y a nivel autonómico se ha creado también un fiscalía especial a cargo de Ana Villagómez a propuesta de la fiscal superior de Andalucía, Ana Tárrago. No nos hemos visto abandonados.

«El narcotráfico no va a parar, es muy rentable. Caen unos pero van a seguir otros»

Macarena Arroyo, durante la entrevista

Macarena Arroyo, durante la entrevista - Sergio Rodríguez.

- Por fin se ha puesto el foco en el patrimonio de los narcos…

- Lo que a ellos les duele es que les quiten el dinero. Lo que no se podía permitir, y hasta un momento dado se produjo por ese volumen, era que esas personas fueran condenadas pero cuando salían de prisión seguían disfrutando de todos los rendimientos y el patrimonio que habían adquirido con el tráfico de droga. Eso, además, les permitía continuar con la actividad. Hay que atajar también eso. No podemos permitir que una persona que no trabaja ni tiene oficio ni beneficio y, que supuestamente depende de la ayuda del Gobierno, viva en una casa de un valor desproporcionado y tenga un nivel de vida muy elevado.

- ¿Hay narcos que cobran ayudas del Estado?

- Son casos puntuales pero dentro de los procedimientos hay personas que alegan que estaban recibiendo la ayuda del Gobierno porque están en situación de desempleo pero que por la noche se van a la playa para cargar el hachís y cobran un elevado sueldo por ello.

- Otro hito en esta lucha ha sido la caída de grandes capos de la droga este año: «Los Castañitas», «Kiko el Fuerte», «El Señor del Puerto». ¿Supondrá eso el fin del narcotráfico en la zona?

- Esto no va a parar. Es una forma de vida que les sale muy rentable. Caen unos pero otros van a seguir. Se está trabajando y se está deteniendo a personas bastante importantes pero volverán a salir otras igual o más poderosas. Es difícil acabar con esto.

«No conciben la necesidad de ir al colegio porque sus miras van a ser ser un buen piloto de embarcación»

- ¿Son muy listos los narcos del Campo de Gibraltar?

- Conocen muy bien el terreno y no es fácil acabar con ellos. Además, tenemos un sistema muy garantista.

- ¿Cómo se acaba con la cultura del narcotráfico?

- Es una aspiración de todos los jueces, fiscales, Fuerzas de Seguridad, asociaciones… ¿Cómo acabar con esa cultura de niños que se han criado en ese entorno y cuyos padres se han dedicado desde que ellos tienen uso de razón al narcotráfico? ¿Cómo le explicas a un niño que disfruta y tiene todo lo que quiere que tiene que ir a trabajar por el salario mínimo o 1.000 euros al mes, o estudiar, si va a cobrar mucho más por hacer de «punto» o subir a una embarcación, por lo que va a cobrar 30.000? El narcotráfico es un modo de vida para ellos.

- De hecho hay cifras muy elevadas de absentismo escolar en la zona…

- Es que ellos no conciben la necesidad de ir al colegio porque no tienen entre sus miras estudiar una carrera. Sus miras van a ser, como mucho, ser un buen piloto de embarcación… Ahora mismo, lo ideal sería una reinserción una reeducación.

- Eso es precisamente lo que se pide también en el Campo de Gibraltar, no sólo presión policial y judicial sino medidas transversales. ¿Hace falta un esfuerzo en este sentido?

- Sin duda, aunque, ahora mismo, la batalla en ese ámbito la tenemos totalmente perdida. Esto es muy difícil de combatir. Teníamos que haber entrado en los colegios y haber inculcado lo mala que es la droga. Antes de 2017, el narcotraficante respetaba unas «normas» y el principio de autoridad. Ese principio se pierde luego por parte de esos niños y jóvenes que están muchas veces bajo los efectos de la droga y totalmente desinhibidos, lo que les da una mayor agresividad. El concepto de que un porro no hace nada hay que eliminarlo. Hay que inculcar en la sociedad que el hachís hace mucho daño y que está provocando muchas enfermedades mentales.

- Las coordinadoras contra la droga advierten que se han perdido ya tres generaciones por el narco en la zona y que se va a perder una cuarta…

- Soy pesimista. Nos teníamos que haber metido mucho antes en los colegios, institutos y en la sociedad para advertir que esto no es tan productivo. Sin embargo, hay que intentarlo y no pierdo la esperanza.

- La puesta en libertad bajo fianza de «El Messi del Hachís», ahora fugado de la justicia, fue una decisión muy polémica de la Fiscalía. ¿Ha fallado el sistema judicial?

La decisión se adoptó en un momento determinado y evaluando todas las circunstancias. No fue un error. Creo que la sociedad tiene una perspectiva de una Fiscalía Antidroga volcada en la lucha contra el narcotráfico.

Fuente: ABC