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Educación en valores. Por Luis Anguita Juega.

España es uno de los países más seguros del mundo y de nuestro entorno en la Unión Europea, y, si bien ha habido una disminución en general de la actividad criminal, es preocupante que en los delitos contra la libertad sexual, con especial preocupación de la existencia cada vez más de las llamadas manadas, y en la violencia de género y doméstica, hay un incremento continuo de la actividad criminal.

Se hace necesario buscar soluciones para conseguir bajar la criminalidad en estos delitos, en los que además, cuando hablamos de menores de edad, observamos en los últimos años una continua tendencia al incremento de la violencia entre menores, adolescentes y jóvenes, que se observa tanto en la convivencia doméstica como en las relaciones sentimentales, que cada vez se inician a una edad más temprana; y que podemos decir que es habitual que se asienten en un control que lleva a una dominación del chico sobre la chica y además con el asentimiento de la menor a esta situación, que lo asume como algo normal, no dándole importancia e incluso justificando a los agresores, siendo los familiares o personas ajenas quienes denuncian los hechos.

Las soluciones no pueden venir únicamente sobre la sanción penal, porque en el fondo ello supone una constatación del fracaso, sino que debemos analizar los motivos que han llevado al aumento de este tipo de delitos.

Las causas de estos comportamientos a edades tan tempranas pueden ser debidas a una pobre formación en valores de los jóvenes, que tienen acceso a pornografía y distorsionan las relaciones sexuales, así como la falta de empatía y de respeto hacia los demás.

Preocupa además el aumento de las violaciones grupales, que está vinculado al uso de la pornografía en las redes sociales, y el tratamiento quizás abusivo de algunos medios, que ha podido producir el efecto perverso del contagio y que cada vez hayan surgido más manadas que imiten estas conductas.

También se observa un aumento de los delitos de violencia doméstica hacia los padres, abuelos y hermanos.

Las soluciones no son fáciles y deben de comenzar desde la prevención y el concienciar en el respeto a la mujer y a las personas.

Es necesario que trabajemos en una educación en valores, en la formación de los jóvenes, tanto en el ámbito familiar como educativo, para tratar de invertir en los próximos años esta tendencia de aumento de la criminalidad en este tipo de delitos, que tanta repulsa social causan. Sin esta labor de prevención y solo con las sanciones penales, difícilmente podrá conseguirse.

Luis Anguita Juega
Fiscal de la Fiscalía Provincial de A Coruña

Fuente: La Voz de Galicia