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«Me preocupa la libertad sexual de nuestros menores, el todo vale, nada importa». Entrevista a Pilar Sánchez Alcaraz, compañera y miembro de la ejecutiva

Fuente: Ideal

Entrevista a Pilar Sánchez Alcaraz, fiscal de Menores de Jaén | La fiscal admite un repunte en los casos de agresiones sexuales en la provincia, aunque muy «pequeño», siendo un problema general además.

Pilar Sánchez Alcaraz

Sánchez posa para la entrevista junto a la fachada de la Fiscalía de Menores de Jaén. 

Cada mes hay cuatro menores jienenses que son víctimas de un delito sexual. Así de crueles son las estadísticas del Ministerio de Interior. En concreto, en 2016 -últimos datos disponibles- hubo 44 delitos de sexuales contra menores de 18 años que engloban tanto los casos más agresivos y con violencia física como los menos virulentos. La mitad de ellos se produjeron contra víctimas que ni siquiera habían cumplido los 13 años. Los últimos y mediáticos casos de agresiones sexuales con menores de por medio en la provincia (el de un chico de 11 años en un colegio de la sierra, el intento de violación a plena luz del día a una chica de 16 años en Paseo de la Estación de la capital, o el de cuatro menores violando en grupo a una adolescente de 16 años en un olivar cuya sentencia se ha conocido esta semana, un año y medio en un centro) han disparado la preocupación en la opinión pública y la indignación en parte de ella por lo 'exiguo' de las condenas, en un momento de especial atención a este tipo de delitos a nivel nacional. Pilar Sánchez Alcaraz (Motril, Granada, 1964) es de las personas que mejor conoce estos casos y la situación actual de Jaén. En 2003 llegó a la Fiscalía de Menores, donde en palabras del Fiscal Jefe de Jaén Carlos Rueda se ha convertido «en un referente», contando con la Cruz Distinguida de Primera Clase de la Orden de San Raimundo de Peñafort.

-¿Está habiendo más casos y más graves o es una falsa impresión por la repercusión mediática?

-Este año solo llevamos un caso, el ocurrido en el Paseo de la Estación. Los que están saliendo son del año pasado, ahora se están juzgando. Y en 2017 pudieron ser tres asuntos de esta naturaleza, no más, pero han sido muy mediáticos. Podemos hablar de un repunte de este tipo de delitos, pero muy pequeño. Estadísticamente hablando no es un dato que haga saltar las alarmas. Sí que hemos tenido casos muy mediáticos, que al coincidir con otros a nivel nacional de tipo sexual, como los de las manadas, se les da todavía más repercusión. Casos de estos ha habido siempre. Por suerte no son muchos, al menos aquí en la provincia de Jaén».

-¿Cómo se explica este repunte en su opinión, aunque sea pequeño? ¿Estamos fallando como sociedad?

-No sé si estamos fallando como sociedad, quiero creer que no. Hoy en día quizás nuestros jóvenes tienen una conducta muchísimo más sexualizada y a una edad mucho más temprana que antes. Y desde mi punto de vista sigue faltando información. Nos creemos que la que hay es suficiente y, sin embargo, cuando te enfrentas a un caso como este último ves que los chicos y las chicas no tienen la educación sexual adecuada. Tienen unas conductas muy sexualizadas. El sexo es algo normal, por supuesto, pero quizás no lo sea a una edad muy temprana, a los 12, 13 o 14 años. Lo han normalizado como una faceta más de su vida, no le dan ninguna importancia y sobre todo no son conscientes de las consecuencias de practicarlo sin protección o a una edad muy temprana. No quiero ser muy alarmista pero cuando te enfrentas a casos así tienes esa percepción, que a esas edades mantienen relaciones y no le dan ninguna importancia, es difícil.

-La condena por violar entre cuatro a una niña, un año y medio solo, internados en un centro, resulta chocante para mucha gente.

-Aquí estamos siempre con eso, con la duración de las medidas (que no penas, al ser menores). Tenemos que tener en cuenta que la duración está condicionada por varios factores. En este caso, por ejemplo, se ha impuesto la medida que corresponde, un internamiento en régimen cerrado, no abierto ni semiabierto. Ha sido con conformidad, los chavales han reconocido su culpa, lo cual ya es un camino andado. En este caso la medida viene impuesta por ley, la duración la mínima es de un año y de ahí para arriba, dependiendo de la edad del menor. En caso de tener 16 o 17 años hasta los 8 años podría llegar. Hay que analizar las circunstancias concretas, en este caso se ha tenido en cuenta la gravedad, ha habido una conformidad y una acusación particular que consideraba adecuada esa medida. Los menores han podido cometer este hecho delictivo deplorable y grave sin duda alguna pero el resto de circunstancias que les rodean, familiares, sociales, educativas, personales, no exigen una intervención por un tiempo excesivamente prolongado.

-¿En Jaén estamos mejor, peor o igual que la media andaluza y nacional de este tipo de casos?

-En la provincia estamos por debajo de la media de este tipo de casos, tanto a nivel andaluz como nacional. No somos una provincia especialmente conflictiva. Hemos tenido algunos, que son graves y no hay que despreciar, pero pese a su trascendencia estamos hablando de muy pocos.

Qué hacer como padres

-Habrá visto de todo, en estos años.

-Es duro enfrentarse a determinados casos, normalmente desde el punto de vista de las víctimas, pero también desde el de los menores. Muchas veces no son conscientes de lo que están haciendo y no entienden que no es no, y no tienen ningún tipo de pero. Me ha dicho que no pero bueno llegamos a un poco más. En una agresión sexual, el consentimiento es nulo. Las relaciones sexuales en menores de 16 años están penadas por el código penal, pero cuando son menores en edad próxima, el consentimiento de la víctima sí tiene trascendencia y a veces hasta la propia víctima que presta un consentimiento no es consciente de lo que está haciendo.

-¿Qué le diría a los padres preocupados? ¿Y a los propios menores?

-No soy yo quien para dar consejos pero creo que nuestros menores necesitan más información. El sexo no es tabú evidentemente, hay que tratarlo con normalidad, pero con normalidad según la edad. No puedes darle educación sexual igual a un chaval de doce años que a uno de dieciocho. El consumo de sexo a través de redes sociales e Internet lo tienen ahí y es muy difícil que los padres y educadores se lo podamos prohibir o coartar de alguna forma. Por lo tanto, hay que darles una información adecuada a cada edad. Si consumen a través de redes alguna actividad relacionada con el sexo, no solo pornografía, que sepan lo que están viendo, que entiendan qué es eso. No se pueden normalizar determinadas conductas a una edad demasiado temprana.